LAS MUJERES YA NO LLORAN, LAS MUEJERES FACTURAN


LAS MUJERES YA NO LLORAN, LAS MUJERES FACTURAN


En el día de hoy y como última lectura, voy a comentar una gran novela realista o naturalista, escrita por el gran novelista y dramaturgo español Benito Pérez Galdós. Estoy hablando nada más y nada menos que La de Bringas. Una novela que se hace sumamente pesada a lo largo de sus páginas, donde Galdós se limita a meter muchos detalles aburriendo al lector y haciendo que no ocurra nada interesante en toda la novela. Y eso el realismo, muchos detalles sueltos por las páginas de las novelas que pueden ser interesantes, en algunos casos, o cansar a los propios lectores.



Galdós nos presenta una sociedad inestable envuelta en un mundo que parece estar cambiando. Nos enseña como las apariencias no son lo que parecen y si nos fijamos bien podemos observar toda la corrupción que hay detrás de todo. Es el maldito dinero lo que permite las relaciones sociales y hace que la escena se mueva, aunque de una manera lenta y llena de pormenores. La protagonista de la historia podríamos decir que es Rosalía, la esposa de Bringas, cuyas ansias de gastar y prestar dinero hacen que se endeude, no solo a si misma, sino también a su familia, controlando el dinero de su marido una vez este enferma y se queda ciego, símbolo y castigo de no querer pagar. La novela, en si misma, nos está transmitiendo el derroche de dinero y la decadencia de la monarquía española de finales de Isabel II. También es peculiar la distinción naturalista que existe entre los barrios ricos y pobres de la ciudad, y como cambia la perspectiva de esta función de los barrios. Rosalía, poco a poco, se va dando cuenta de que su marido es una persona avara y capitalista que no quiere gastar, mientras que ella ahorra para poder gastarse su dinero en ropa, derrochándolo en numerosas ocasiones, o dejándolo prestado a amigas suyas que parecen tener una buena condición social, pero luego no tienen ni un duro. Otra vez, las apariencias engañan.



Por lo tanto, como he explicado anteriormente, el trasfondo de la historia comprende la angustia que sufre Rosalía de Bringas para pagar los préstamos que pide a espaldas de su marido. Todo ese dinero que recibe responde a una insaciable necesidad de comprar grandes cantidades de vestiduras y ropajes que no puede tener, pero que al final choca con un ecosistema de vanidad y riqueza aparentemente falso. La historia, no solo critica la monarquía, sino también a la burguesía que se hacía pasar por aristócratas, viviendo por encima de sus posibilidades y escondiendo toda su precariedad por miedo al deshonor. También, como he citado antes, hay un momento en el que el señor Bringas se queda ciego por un accidente, un símbolo que utiliza Galdós, dándonos a entender que Bringas es incapaz de ver el descontento de su esposa ante la vida que vive con él. 


Sin embargo, puedo asegurar que el señor Bringas no es nadie sin su esposa Rosalía, al igual que Napoleón no sería nadie si no fuera por Josefina. Hemos llegado al momento en el que las mujeres ya son más independientes y rebeldes a sus maridos. Rosalía, a pesar de que se arruine, nunca consulta a su marido sobre lo que se compra y hace lo que de la gana, aunque con el miedo de ser descubierta.  Los lectores entienden la posición de Rosalía y empatizan con ella debido a la angustia por la deuda de prestamos. Aun así, como diría la cantante Shakira: "Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan". Y eso es lo que hace Rosalía, ya no llora por sus situación en casa, sino que simplemente factura toda la ropa que se compra con su amiga, gracias a los préstamos que recibe, pero que luego no puede devolver.



En cuanto a los hijos del matrimonio de Bringas, podemos decir que existe un determinismo elaborado por Galdós , que consigue hacer un paralelismo en relación a sus padres. La niña, enferma de epilepsia, es igual de ahorradora y urraca que su padre, mientras que el niño pide y gasta al igual que su madre.

Por otro lado, el señor Pez representa el amiguismo, criticado por Galdós, siempre que la familia está envuelta en una situación administrativa, acudiendo de forma amistosa para poder ayudar dentro de su posición privilegiada. Esta relación tan cercana y amistosa culmina con el tema del adulterio entre él y Rosalía de Bringas, que se prostituye con la intención de recaudar el dinero posible ante este ahogamiento que le supone no poder pagar las deudas a  tiempo. Aunque su relación sea de completa cordialidad a lo largo de toda la obra, al final Pez la deja tirada y sin dinero.

Rosalía, ya desesperada, recurre a Refugio Sánchez, una mujer a la que jamás pensaba que le pediría favores. Necesitaba dinero urgentemente para poder dárselo al usurero Torquemada, que le había prestado dinero, para que éste no pudiera delatarla ante su esposo. Mediante la figura de Refugio y su potente voz, Galdós nos quiere dar a entender, siendo esta la principal idea desde el principio, que todo en Madrid son apariencia, alegando la importancia del trabajo y humillando a un sistema burgués que estaba completamente arruinado. Rosalía, finalmente, pierde todo su honor al recibir el dinero por parte de Refugio. Además, volviendo a temas de las apariencias, Refugio recomienda a Rosalía que se aleje y no confiara en Milagros o el señor Pez, puesto que dicen ser personas con un gran poder adquisitivo, y en el fondo están arruinados y no tienen todo lo que dicen tener. La novela termina con el triunfo de la revolución conocida como La Gloriosa y la expulsión de la familia Bringas del palacio real. 


Sin lugar a dudas, una obra muy pesada y difícil de leer rápidamente, pero una gran historia, donde Galdós consigue proyectarnos de manera sublime los vicios y defectos de la época en el ambiente burgués. Y tú: 

¿Crees que veces escondemos nuestro verdadero yo para agradar a los demás?




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