Hola, soy Guille, un chico que le encanta imaginarse en miles de historias, mientras se bebe un café con hielo tranquilamente y escucha música de Taylor Swift de fondo, a la vez que escribe este pequeño blog en el que intenta plasmar sus emociones y sentimientos a través de la literatura sin posibilidad de ser juzgado o malinterpretado :)
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¿AMOR HUMANO O AMOR DIVINO?
¿AMOR HUMANO O AMOR DIVINO?
En el día de hoy nos sumergimos dentro del realismo y naturalismo con la figura de Juan Valera y su gran obra Pepita Jiménez. En primer lugar, me veo en la obligación de dar unas pequeñas pinceladas a la estética realista y naturalista que empapa la obra de Pepita Jiménez.
Como podemos observar la historia es una novela que utiliza la prosa y en la que el propio autor, Juan Valera, se deja influir por la ciencia, mediante el método científico. Por lo tanto es crítico con la realidad y conoce muy bien los hechos funcionando como un científico que analiza, descubre y estudia.
La objetividad está presente en toda la obra, mostrando la realidad y el reflejo de la sociedad a través de la situación de Pepita y Luís, que funcionan como personajes determinados por su herencia genética y todo el ambiente que los rodea. Por lo que podemos hablar de un fuerte determinismo por parte de los personajes y, además, de una fuerte carga psicológica.
Quiero destacar, antes de continuar, que mi objetivo es analizar Pepita Jiménez, pero también atraer esta gran historia a nuestro mundo terrenal más contemporáneo para poder hacer una reflexión profunda dentro del mismo. Por todo ello me limitaré en ciertas ocasiones a hacer referencias a cantantes (aviso que la gran cantautora y compositora Taylor Swift está dentro), poetas e incluso hacia algún filósofo
Pepita Jimenez nos narra la historia de Don Luís, un seminarista que va de visita al pueblo de Andalucía donde nació. Allí conoce a la bella y joven viuda Pepita Jiménez, con quien el padre del joven, Don Pedro, pretende casarse hasta que Don Luís termina enamorándose de ella.
Una historia muy interesante y enamoradiza desarrollada en tres partes, las cuales explicaré más adelante junto a su estructura y técnica narrativa, que nos pone de manifiesto la lucha de toma de decisión entre quedarse con un amor humano y carnal o una amor divino y espiritual, como es Dios.
¿Vivirán Luís y Pepita en ese mundo rosado, llenos de nubes y corazones revoloteando?
Pido perdón por el spoiler, pero la respuesta es si. Pero ese si no es sencillo, ese si no es un paso fácil. Hasta llegar a ese si, a ese cosmos, tienen que pasar numerosas ralladuras de cabeza y una fuerte pena ante el gran, pero a la vez pequeño, espacio que les separa. Lover de Taylor Swift es ese si final, es ese si que ha costado sudor y lagrimas, pero que muestra de una vez por todas que los dos amantes están juntos y de una vez por todas pueden vivir su propia historia. Lover es ese punto y fin a la historia, es esa página que cierra una puerta, pero que nos abre otra mucho mejor , con colores más vivos y cálidos. Es saber que ya estas con la persona que quieres, esa persona de la que no quieres estar alejada ni un segundo y que sabes que juntos inventáis vuestras propias reglas.
Ahora quiero detenerme en explicar las técnicas narrativas utilizadas dentro de la historia. Como podemos observar, Pepita Jiménez se divide en 4 partes: Introducción del editor, Cartas de mi sobrino, Paralipómenos y Cartas de mi hermano.
En la introducción, el editor dice haberse encontrado unas cartas que resultan ser copias y asegura que todas presentan la misma letra y se asignan al señor Dean.
Sin embargo, en el Epílogo I Cartas de mi sobrino sabemos que el narrador está en primera persona y podemos deducir fácilmente que éste es Don Luis, que nos cuenta a través de unas cartas para su tío como es vivir en el pueblo andaluz, sus obligaciones de convertirse en cura y su enamoramiento hacia la joven y bella Pepita Jiménez.
Por otro lado, en el Epílogo II Paralipómenos el narrador está en tercera persona y tenemos dudas de si éste es Deán o Don Pedro, el padre de Luís. El editor entra a menudo en el texto para intentar aclarar estas confusiones, pero a mi parecer nos lía mucho más. Desde mi punto de vista, y tal vez no es el correcto, la historia estaría contada por Dean, puesto que éste conoce todos los hechos de su sobrino contados anteriormente en el Epílogo I Cartas de mi sobrino. Es verdad que el padre puede sospechar algo y hacerse a la idea, pero yo creo que aunque Dean no esté en el propio pueblo conoce a la perfección a su sobrino a través de las cartas y las acciones que comete. Repito por última vez es mi criterio, pero acepto otros como válidos.
Finalmente, en el Epílogo III Cartas de mi hermano, el narrador estaría representado, en este caso si, en Don Pedro, que tras enterarse de todo lo acontecido con su hijo y Pepita y tras su casamiento, le cuenta a través de algunos trozos de cartas que se conservan a su hermano Dean lo felices que son y la hermosa vida que les queda por vivir.
En conclusión la novela, si es que la podemos llamar así, gira en torno a la figura de Dean que nunca está presente en la escena, pero conoce todos los hechos a la perfección.
Ahora quiero hacer un profundo hincapié y recuperar el tema de la lucha del amor carnal o humano contra ese amor espiritual y divino.
Está claro que la religión a día de hoy está mucho más obsoleta si echamos la vista hacia atrás. No obstante, me atrevería decir a que la religión ha conseguido avanzar mucho con respecto al pasado. Cada vez parece que la religión se abre más al nuevo mundo y los nuevos ideales y deja de ser esa institución religiosa medieval, consiguiendo o por lo menos intentando ser más abierta para todas y todos. Aún así, la religión tiene que seguir avanzando hasta llegar al punto en el que se pueda respetar a cualquier persona, sin importar su orientación sexual u otros factores que antes podrían resultar o sigue siendo pecaminosos. La religión tiene que ser un sentimiento de espiritualidad en el que cada uno pueda apoyarse si lo considera oportuno, pero nunca una imposición o un discurso de odio hacia otros colectivos. Este punto es muy interesante y creo que es necesario para ponernos un poco en contexto de la profundización del tema que pretendo desarrollar.
¿Es más fuerte el el amor humano o el amor divino? ¿Preferimos más un ser divino, que tal vez no existe, o una persona en carne humana?
No se que pensaran mis lectores, pero a mi me resulta una pregunta muy interesante y que se puede interpretar de numerosas formas. Intentaré explicarlo desde mis perspectivas sin dañar a ningún religioso, si es que no lo he hecho ya.
Cuando estamos enamorados de alguien, ese sentimiento es tan fuerte que a veces olvidamos hasta nuestro quehaceres puesto que solo estamos pensando en esa persona tan especial para nuestros corazones cálidos y atortolados. Sin embargo, ¿ese sentimiento puede ser inferior si hablamos de un amor divino? El amor divino sería ese ser espiritual que no tiene forma, pero que está ahí todo el rato observando y ayudándonos en todo momento, mientras que nosotros lo único que debemos hacer es rendirle el sentimiento amoroso más grande posible.
Esto puede sonar una absoluta absurdez, porque quien narices va a preferir amar a un ser espiritual que no tiene forma, en vez de a un ser humano que puedes tocar y disfrutar de todo tipo de placeres. Si hablaras con un religioso muy radical te diría que Dios está por encima de todas y todos, pero tal vez si hablas con un gran admirador de Neruda te diría que el amor humano y carnal es lo más bonito que se puede expresar y sentir.
Hablando de Neruda, me gustaría hacer mención a este hermoso poema
Este poema es uno de mis favoritos de Pablo Neruda y creo que refleja a la perfección el grado de enamoramiento de Pepita y Luís y como cuando están juntos, a pesar de que se intentan alejar, su corazón se enciende y fluye como la sangre y el fuego.
Dando un poco mi opinión, pienso que el amor humano tiene que ser primordial ante un amor espiritual. Eso no quiere decir que el amor espiritual deba desaparecer. Que cada uno piense en lo que quiera, cuando y donde quiera, mientras no moleste a nadie.
Aún así tengo que aclarar que es un alivio que Pepita y Luis consigan terminar juntos al final de la historia, después de todo el drama pasado. Esa llegada al Lover de Taylor Swift vuelvo a reiterar que no es sencilla, con un Luis muy metido en su destino de ser cura y su importancia de no decepcionar a Dios, pero a la vez amar a Pepita fuertemente; y Pepita que, a mi parecer, se hace la dura con los hombres tras el casamiento con su tío difunto, pero que en verdad lo que desea locamente es tener una relación pasional y amorosa con Luís y poder tener esa felicidad que un día le fue arrebatada. Religión y Amor enfrentados, quién diría que esto daría tanto juego.
Quiero destacar también la utilización de diferentes tópicos literarios a lo largo de la novela desde el beatus ille hasta el locus amoenus, consiguiendo proveer a la historia de una fuerte carga erótica en algunos casos. También me parece muy interesante como se detallan todos los aspectos del entorno que rodean la historia y hacen que nos podamos sumergir en ella como si fuéramos espectadores.
Finalmente me gustaría hablar del plano filosófico que envuelve toda la historia en su conjunto. Por un lado, tenemos esa corriente neoplatónica en la que se nos muestra que solo existe una realidad gobernada por un ser supremo y ese ser es Dios. Podemos ver esto muy bien a lo largo de toda la obra en el personaje de Luis que intenta mantenerse en su línea clerical sirviendo a Dios y no decepcionándolo o saliéndose de sus caminos establecidos, lo que le llevaría a cometer un pecado. Pero y si hablamos del final de la historia, ¿sigue habiendo esa influencia neoplatonista?
Mi respuesta es tajante y es un no rotundo. ¿Entonces de que hablamos? Me atrevería a decir que al final de la historia cuando Luís y Pepita terminan casándose y teniendo hijos, parece como si Luís se hubiera despreocupado de sus ideales religiosos y Dios le importara un pimiento. ¿Pero entonces de que hablamos?
Pues estoy hablando de un importante filósofo que defendió el perspectivismo individual y se atrevió a criticar la religión duramente. No se si sabéis por donde van los tiros, pero estoy hablando, nada más y nada menos que de Nietzsche. Su idea de la Muerte de Dios es posiblemente una de las mejores y más controversiales teorías que tiene toda la Historia de la Filosofía. Resumidamente, Nietzsche aseguraba que todos nosotros debíamos dar muerte a ese ser divino o espiritual que ronda en nuestras cabezas y cuyo nombre es Dios. Nietzsche pensaba que la religión no permitía desarrollar nuestros valores vitales y una vida con tranquilidad y libertad, por eso era necesario deshacernos de Dios para construirnos a nosotros mismos como personas. Y así es Luis, que al final de la historia se da cuenta que no puede desarrollar sus valores vitales y la vida que él quiere tener con Pepita y nos muestra como renuncia, al parecer, a ser clérigo y por lo tanto a la idea de Dios. Nietzsche es Luís; Luís soy yo; yo somos todos nosotros.
Como podemos ver Pepita Jiménez tiene mucho que aportarnos y hacernos que pensar. Una historia reciente en el tiempo y que también es muy aplicable en nuestro día a día según la forma que veamos el mundo. Y como siempre tengo una pregunta para mis lectores que espero que sepan contestar con todo lo explicado anteriormente.
Y tú, ¿con que criterio observas el universo que nos rodea?
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